Mostrando entradas con la etiqueta Atlas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Atlas. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de mayo de 2011

EL JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES (AMÉRICA)






Dice Bartolomé de Las Casas en su Historia de las Indias lo siguiente:


" Plinio también en su lib. II cap. III, dice que el Océano cerca toda la tierra y que su longitud de Oriente a Poniente se cuenta desde la India hasta Cádiz, y en lib VI cap 31, dice con Solino en su Polistor, cap. 68. Estacio Seboso afirma que de las islas Gorgonas, que algunos creen ser las de Cabo Verde, aunque yo dudo mucho dello, como abajo parecerá, hay navegación de cuarenta días por el mar Atlántico hasta las islas Hespérides, QUE CRISTÓBAL COLÓN TUVO POR CIERTO QUE FUERON ESTAS INDIAS".


Efectivamente, a pesar del escepticismo de Bartolomé de las Casas de identificar las Hespérides con América. Las Hespérides o el Jardín de las Hespérides era como se conocía América en numerosos textos de la Antigüedad. Y también lo que creyó Colón como buen hombre del Renacimiento de relacionar las Hespérides con América. En el capítulo 16 de la Historia de las Indias, Bartolomé de las Casas aporta interesantes datos sobre las Hespérides. A pesar de sus argumentos en contra de la identificación de las Hespérides con América, le dedica todo un capítulo, el cuál comienza de esta manera tan combativa:


" En el cual se responde a los motivos de los que afirman ser estas Indias las Hespérides, con razones y muchas autoridades".



Representación del Jardín de las Hespérides



Entre otras cosas dice Bartolomé de las Casas:

El motivo porque se llaman Hespérides "es porque antes fue antiguamente universal manera de hablar, que a todas las partes o provincias que por respecto de otras eran occidentales, llamaban Hesperias o Hespérides, que suena, como está dicho, occidentales."


También dice que Ptolomeo en la tabla 4ª de Africa, describiendo los pueblos que confinan con los cabos de África, en especial el de Buena Esperanza (se refiere a Dakar), de que Ptolomeo tuvo alguna noticia, los llama Hesperios, por estar muy occidentales. Dice incognitam terram, porque en tiempo de Ptolomeo no se sabía que la tierra de Etiopía se extendiese adelante del cabo dicho, que llamamos de Buena Esperanza (se refiere nuevamente a Dakar), que llamaban los antiguos Hesperionkeras, el cual, según los portugueses afirman, está de la otra parte de la línea equinoccial 45 grados, porque, como abajo se dirá ellos lo descubrieron.


"...el cabo postrero de Etiopía, de que se tuvo alguna noticia, que hoy llamamos de Buena Esperanza, le llamaron los antiguos el promontorio Hesperionceras, por ser el más occidental que entonces de la tierra de África se conocía..."


"A lo que añaden los que opinan el contrario desto, trayendo lo que dice Solino de las islas Hespérides, que según Seboso e Higinio, había de las islas Gorgonas a las Hespérides 40 días de navegación, e interpretan los dichos que las Gorgonas fueron las islas de Cabo Verde y las Hespérides aquestas nuestras islas y Tierra Firme"


"Dice Solino: Gorgones insulae ut accepimus obversae sunt promontorio quod vocamus Hesperioncaeras"




Bartolomé de las Casas en su escepticismo afirma que las Hespérides o fueron las islas de Cabo Verde o las que llamamos de los Azores, que hallaron y tienen pobladas los portugueses


" conviene a saber, que las Hespérides fueron, o las islas de Cabo Verde o las de las Azores, por lo que dice San Anselmo en el lib. I cap. 20, De imagine mundi, que las Hespérides estaban cerca de las Gorgonas, diciendo así: Iuxta has scilicet Gorgonas Hesperidum ortus"


" y porque según se colige de Strabo en el fin del libro III, de Cosmographia o De situ Orbis, los cartaginenese descubrieron estas dichas islas de los Azores antiguamente, que en aquel tiempo se llamaron Casitéridees, cuya navegación tuvieron muchos años encubierta por el estaño que dellas sacaban" "común opinión que las Hespérides distaban de las Gorgonas navegación de cuarenta días"


(La siguiente información está extraída de la wikipedia)


En el campo de la mitología hay que decir que todos los mitos o leyendas tienen un trasfondo verdadero. En la mitología griega las Hespérides eran las ninfas que cuidaban un maravilloso jardín en un lejano rincón del occidente, situado cerca de la cordillera del Atlas en el Norte de África al borde del Océano que circundaba el mundo. Según el poeta griego siciliano Estesícoro, en su poema la Canción de Gerión, y el geógrafo griego Estrabón, en su libro Geografía, las Hespérides estaban en Tartessos, un lugar situado en el sur de la península ibérica.

En la mitología griega el Jardín de las Hespérides es el huerto de Hera en el oeste, donde un único árbol o bien toda una arboleda daban manzanas doradas que proporcionaban la inmortalidad. Los manzanos fueron plantados de las ramas con fruta que Gea había dado a Hera como regalo de su boda con Zeus. A las Hespérides se les encomendó la tarea de cuidar la arboleda, pero ocasionalmente recolectaban la fruta para sí mismas. Como no confiaba en ellas, Hera también dejó en el jardín un dragón de cien cabezas llamado Ladón como custodio añadido. Después de que Heracles completase sus primeros diez trabajos, Euristeo le asignó dos más afirmando que no contaban ni el de la Hidra ni el de los establos de Augías. El primero de estos dos trabajos adicionales fue robar las manzanas del Jardín de las Hespérides. Heracles capturó primero al anciano del mar (halios gerion), el dios marino que cambiaba de forma, para saber dónde estaba ubicado dicho jardín.


Llegando finalmente al Jardín de las Hespérides, Heracles engañó a Atlas para que recuperase algunas manzanas de oro ofreciéndose a sujetar el cielo mientras iba a buscarlas (Atlas podría tomarlas en esta versión porque era el padre de las Hespérides o tenía algún parentesco con ellas). Al volver, Atlas decidió no aceptar los cielos de vuelta, y en su lugar se ofreció a llevar las manzanas a Euristeo él mismo, pero Heracles volvió a engañarlo aceptando quedarse en su lugar a condición de que Atlas sujetase el cielo un momento para ponerse su capa más comodamente. Atlas accedió y entonces Heracles tomó las manzanas y se marchó.






El rey Atlas. Diodoro Sículo afirmaba en su Biblioteca que Atlas o Atlante era un mítico rey de la Mauritania, en Libia. Se decía que era un sabio filósofo y matemático y un extraordinario astrólogo, descubridor de la esfericidad de las estrellas y artífice del primer globo celeste. Ésta sería la razón por la que terminaría convirtiéndose en un personaje fantástico que llevaría el firmamento completo sobre sus hombros. Atlas se casó con Hesperis, hija de su hermano Héspero, con la que tuvo a las seis Hespérides, también llamadas Atlántides. La familia poseía rebaños de hermosas ovejas de color dorado. Busiris, el cruel rey de Egipto envió piratas a raptar a las Hespérides. Mientras éstos estaban de camino, Heracles llegó a Egipto y por otras razones mató a Busiris. Mientras tanto, los piratas secuestraron a las muchachas mientras éstas jugaban en un jardín, y se marcharón con ellas. Desafortunadamente para ellos, Heracles les encontró mientras comían en una playa. Tras saber por las Hespérides lo que ocurría, mató a todos los piratas y devolvió a las muchachas a su padre Atlas, quien como recompensa le dio las ovejas de oro que le había pedido el rey Euristeo de Micenas.



Como dije al principio todos los mitos esconden un transfondo real, y detrás del mito de Heracles y el Jardín de las Hespérides se esconde una realidad. Una lección de cosmografía. En este mito se establecen las variables que se repetirán en la configuración de la religión cristiana, heredera en muchos aspectos de la religión egipcia.



Así se dice que Atlas era un extraordinario astrólogo artífice del primer globo terráqueo. Atlas se casó con Hesperis, hija de su hermano Hespero con la que tuvo a las seis Hespérides, también llamadas Atlántides. Lo que nos quiere decir es que las Hespérides (América) son fundamentales para configurar un Atlas (como primera descripción del mundo). Por eso las Hespérides eran hijas de Atlas. Atlas era un rey de la Mauritania, lo que nos quiere decir que el conocimiento de América tuvo lugar a partir de Mauritania. Quizás algún viaje durante el neolítico se atreviese a cruzar el océano atlántico.


También nos dice que las Hespérides fueron raptadas por Busiris, cruel rey de Egipto. Se refiere al dios Osiris, y simplemente nos está dando a entender que el conocimiento de la existencia de América se remonta ya a tiempos de Egipto, a tiempos del dios Osiris, dios de la resurrección y Señor de los Occidentales. Esto es muy importante porque podemos interpretar la figura de Jesucristo como una versión renovada de Osiris. Es Juan Bautista el que proclama a Cristo, o el precursor del cristianismo. Y la figura de Juan Bautista tiene su razón de ser en el viaje de Hanno hacia Occidente. Cristo vuelve a ser el "señor de los occidentales" y el señor de la resurrección. También nos habla de la existencia de manzanas doradas en el Jardín de las Hespérides que proporcionaban la inmortalidad. El oro es muy abundante en América, y siempre se asoció Occidente con la inmortalidad o la resurrección. Toda la cultura megalítica de dólmenes en la fachada atlántica europea parecen responder a las variables de "viaje a occidente" y "resurrección", variables que pueden tener su origen incluso en el neolítico.






Representación de Osiris

jueves, 10 de febrero de 2011

El mito de la Atlántida




El mito de la Atlántida es otra de las leyendas de la Antigüedad que ha dado mucho que hablar, y cuya interpretación no ha sido del todo correcta. El mito de la Atlántida es un relato de carácter fantástico que tiene un trasfondo real, como todas las fábulas encierra una enseñanza, en este caso también de carácter cosmográfico. Y es preciosa.

Las primeras referencias a la Atlántida aparecen en los diálogos de Platón, el Timeo y el Critias. Critias cuenta cómo de niño escuchó la historia de la voz de su abuelo, y éste a su vez se la escuchó al gran sabio ateniense Solón. Según la leyenda, el mito de la Atlántida le fue contado a Solón por unos sacerdotes egipcios, cuando éste viajó a Egipto. Otra vez se pone en evidencia la superioridad de los conocimientos geográficos del mundo fenicio-egipcio, frente al mundo griego. Realmente los griegos se hacían eco del saber de los egipcios. Una cultura que consideraban mucho más antigua que la suya, y la madre de todas las culturas planetarias, debido a su antigüedad.
Los textos de Platón sitúan la Atlántida frente a las columnas de Hércules, el actual estrecho de Gibraltar, y la describen como una isla cuya extensión era mayor que Libia y Asia juntas. Era, por tanto, la Atlántida, una isla situada en medio del Oceáno Atlántico.
La isla Atlántida era dominio del dios Poseidón. Atlas hijo de Poseidón le tocó en suerte la parte central de la isla, de ahí el nombre de Atlántida, y del Océano Atlántico. En la parte central de la isla existía una montaña en la cual se edificó una acrópolis majestuosa. La isla era rica en recursos naturales. La acrópolis estaba rodeada de varios fosos o anillos de agua que comunicaban con el mar. En esta descripción parece que los griegos se inspiraron en el puerto púnico de Cartago. La isla Atlántida estaba gobernada por leyes que exigían que los diferentes reyes herederos de la estirpe de Poseidón se ayudaran mutuamente, no existían guerras, ni conflictos, la justicia y la virtud era propios de la Atlántida. Sin embargo, "cuando la naturaleza divina de los reyes, heredera de Poseidón, se vio disminuida", la soberbia humana se apoderó de ellos e iniciaron una política expansionista y destructiva hacia las naciones del entorno. La guerra se expandió a partir de la Atlántida, invadiendo Libia, también Egipto, Europa hasta la Tirrenia, y cuando quisieron alcanzar Atenas fueron vencidos por la valentía de los atenienses.
Los dioses observadores de lo que estaba sucediendo decidieron castigar a los atlantes por su soberbia humana. Como consecuencia, la gran isla Atlántida fue destruida por un gran cataclismo o terremoto, que hizo que el mar la cubriera por completo y sus restos permanecieran en el fondo del Océano Atlántico.
Numerosos autores antiguos se hicieron eco del mito de la Atlántida, entre ellos Plinio el Viejo, que afirma que en el pasado el océano atlántico se llevó extensas tierras. Durante el Renacimiento la leyenda de la Atlántida fue recuperada por los humanistas que vieron en ella un vestigio de la sabiduría geográfica de la época.
Durante el siglo XX, las hipótesis de ubicación de la Atlántida son innumerables y muy imaginativas. Solo es necesario darse un paseo por la red para leer las diversas teorías sobre la Atlántida. Son infinitas.






Pues bien, el mito de la Atlántida, aparte de las connotaciones éticas que entraña, muy propio de los filósofos griegos, como un paraíso de la paz y la convivencia divina, alterado por la soberbia y la malicia propias del género humano, esconde una enseñanza de carácter geográfico preciosa. El mito de la Atlántida lo que pretende es explicar de manera amena la forma del mundo. Desde muy antiguo la idea de que los continentes habitables se expandían sobre la faz de la Tierra de forma simétrica, era una idea muy arraigada. El mito de la Atlántida trata de explicar esta simetría de los continentes. Por una cuestión simétrica, hacia el Este , antes de llegar a China, existe un desierto de arena, un mar de arena, ocupado por diferentes países de Asia Central, como Irán, Kazajastán,Afghanistán, Turkmenistán, Taklamakan, etc.... Mirando hacia el Oeste, en cambio, antes de llegar a América (luego, los egipcios conocían la existencia de América), en vez de tierras emergidas, existía una gran llanura de agua, el Océano Atlántico. Para explicar esta asimetría del mundo con respecto a Asia, se inventó el mito de la Atlántida, explicando que las tierras que existían entre Europa y América estuvieron emergidas en su momento, al igual que pasaba mirando hacia la China, pero por culpa de un terremoto o un cataclismo, quedaron sumergidas bajo un espesa capa de agua. Por una cuestión de simetría, más allá de esta gran llanura de mar se encontraban tierras habitables. En este caso el continente americano. Podemos decir que si para llegar a China hay que atravesar un gran desierto de arena de tierras emergidas y ocupadas por países desérticos de Asia Central como Irán, Kazajastán, Afghanistán etc, para llegar a América hay que atravesar una gran llanura de tierras que en su día estuvieron emergidas pero que hoy están sumergidas por el Oceáno Atlántico. Esta es la enseñanza geográfica que hay detrás del mito de la Atlántida. Simplemente trata de explicar la simetría del mundo, concepto heredado del saber egipcio, y del que se hicieron eco los sabios griegos.

Moraleja: la Atlántida no existe en ningún lugar, es un concepto abstracto.